El Ministerio de Agricultura incumple su compromiso de prohibir los plaguicidas más tóxicos

Hace más de cinco meses, exactamente el 7 setiembre del 2018 el flamante Ministro de Agricultura y Riego dijo a la prensa nacional que en un plazo de tres meses se prohibiría el uso de los plaguicidas extremadamente y altamente tóxicos (se refería a los plaguicidas de etiqueta roja), para lo cual habría solicitado al SENASA que elabore una lista de dichos plaguicidas a ser retirados del mercado. Para iniciar con este proceso la autoridad competente creó la Mesa Técnica de Plaguicidas donde participan todos los actores claves (instituciones públicas, privadas y sociedad civil) que tienen que ver con la regulación, importación, el comercio y uso de los plaguicidas en el país.

Si bien esta Mesa Técnica ha iniciado con sus reuniones en el mes de noviembre y ha creado grupos de trabajo para analizar los diferentes problemas que vienen generando el uso de los plaguicidas de alta toxicidad para la salud y el ambiente, estas ni siquiera se han puesto de acuerdo sobre los criterios a seguir para determinar la lista definitiva de los plaguicidas que deben salir del mercado. Ante esta situación de lentitud y apatía de algunos miembros de la mesa y estando por cumplirse el plazo establecido por la máxima autoridad del Ministerio de Agricultura el Consorcio Agroecologico Peruano (CAP) conjuntamente con sus miembros presentó al MINAGRI y SENASA una propuesta de lista de los plaguicidas que deben ser retirados del mercado Nacional.

Estamos por culminar el mes de febrero, la autoridad competente SENASA a través de su representante indica que se tiene que revisar molécula por molécula sobre determinar los efectos de estos venenos en la salud y el ambiente, a este paso es posible que terminemos el 2019 sin ninguna prohibición, parecería que el mayor interés de las partes involucradas es ampliar lo más que se pueda la presencia de dichos plaguicidas en el mercado. Los representantes de la sociedad civil CAP y CONVEAGRO hemos propuesto que se genere una lista oficial y se haga uso de la información científica internacional y los sustentos que otros países han utilizado para retirarlo del mercado, como es el  caso de los plaguicidas de etiqueta roja que en nuestro medio aún se venden libremente, sin restricción alguna (metamidofos, oxamyl, metomil y carbufuran) y de otros plaguicidas que tienen efectos cancerígenos (glifosato), son disruptores endocrinos y los que tienen efectos directos a los polinizadores como los neocotinoides que ya fueron prohibidos por la Unión Europea.

Mientras los funcionarios de las instituciones asignadas (SENASA, DIGESA y DGAAA), los representantes de los importadores y comercializadores de plaguicidas discuten los criterios y los protocolos a seguir para establecer la lista de los plaguicidas a ser prohibidos en el campo (costa, sierra y selva) se siguen usando sin ninguna restricción los plaguicidas de etiqueta roja, uno puede entrar a una tienda de agroquímicos y solicitar la compra de estos venenos y no se pide la receta técnica como exige la norma y se les vende sin ninguna restricción, así lo pude constatar en Quillabamba- Cusco y el valle Chillón puede verificar  el uso de estas sustancias en los diferentes cultivos hortícolas sin ninguna medida de protección y los envases abandonados en los canales de riego.

 

Hasta cuándo tendremos que esperar para que nuestras autoridades tomen decisiones inmediatas para regular el uso de plaguicidas que están ampliamente comprobadas sus riesgos a la salud y el ambiente, creo que es el momento que los consumidores y las organizaciones de la sociedad civil demandemos públicamente el retiro de los funcionarios por su incapacidad de cumplir con los compromisos asumidos en los plazos establecidos.

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