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La comunicación como dinamizadora del desarrollo

#CAP - Noticias CAP noviembre 26, 2021

El propósito del presente artículo es revisar el contexto histórico que explica el surgimiento de la comunicación como herramienta para dinamizar el desarrollo en países de extrema pobreza, aplicado por diferentes tipos de organizaciones que han dejado un rico legado de experiencias que tuvieron gran impacto.

Cecilia Mendiola Vargas*

Revista Científica de Comunicación Social Bausate │ Vol. 1 │N° 1 │ Julio-Diciembre 2019

Resumen

El propósito del presente artículo es revisar el contexto histórico que explica el surgimiento de la comunicación como herramienta para dinamizar el desarrollo en países de extrema pobreza, aplicado por diferentes tipos de organizaciones que han dejado un rico legado de experiencias que tuvieron gran impacto. Se explicará los diferentes enfoques y modelos surgidos a partir de la práctica especialmente en los países denominados del Tercer Mundo. Analizaremos las corrientes que inspiran las dos vertientes comunicacionales a partir de los años 50. La primera, que se inspira en la teoría de la modernización, que es de corte institucional, vertical y que deriva de las técnicas informativas del gobierno y las grandes empresas de los Estados Unidos; y la segunda, que surge de los movimientos sociales como respuesta al colonialismo y las dictaduras de los años 60 y se nutre de la teoría de la dependencia.

Palabras clave

Comunicación para el desarrollo, comunicación para el cambio social, comunicación alternativa, participación.

Abstract

The purpose of this article is to review the historical context that explains the emergence of communication as a tool to boost development in countries of extreme poverty, applied by different types of organizations that have left a rich legacy of experiences that had great impact. The different approaches and models that emerged from the practice will be explained, especially in the so-called Third World countries. We will analyze the currents that inspire the two communicative aspects from the 50s. The first, which is inspired by the theory of modernization, which is institutional, vertical and derived from the information techniques of the government and large companies of the United States; and the other, which emerges from social movements as a response to colonialism and the dictatorships of the 60s and is nourished by the dependency theory.

Keywords

Communication for development, communication for social change, alternative communication, participation.

El contexto global en que surge la comunicación del desarrollo

Después de la Segunda Guerra Mundial, los triunfadores -Estados Unidos de América y la Unión Soviética- rompen su alianza y se inicia una carrera armamentista sin precedentes y el mundo se divide en dos ejes. Además, se inicia un proceso de descolonización donde imperios, como el inglés y francés, se desprenden de territorios en África, Oriente Medio y Asia.

Estados Unidos profundiza el desarrollo industrial y genera una nueva cultura que propicia el consumismo que va a cambiar la forma cómo la gente construye su identidad, cómo las personas se alimentan, se divierten y viven. Se crea el estilo de vida americano que va a extenderse a la mayor parte del globo y se erige como el paradigma del progreso y el bienestar.

A partir de los años 50, años de posguerra, el mundo sufre cambios profundos. Es la era del baby boom que hace surgir nuevas ciudades y nuevas formas de habitarlas, con edificios multifamiliares y nuevas formas de usar los espacios públicos. Se desarrolla la televisión a colores. Nace el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

En 1953 se descubre la estructura de doble hélice del ácido desoxirribonucleico (o ADN) por los genetistas estadounidenses James Watson y Francis Crick y la investigación genética se dispara no sólo en el ámbito de la salud humana, la agricultura sino en otras esferas del conocimiento.

La URSS lanza el primer satélite empezando así la carrera por la conquista del espacio exterior entre Estados Unidos y Rusia. Se realiza el primer trasplante de un riñón en 1954 donde el donante fue un gemelo.

En la agricultura se desarrollaron las semillas híbridas, que lograrían rendimientos sin precedentes en la gran agricultura en los plains norteamericanos, pero no por largo tiempo. Los insumos de la guerra se trasladan al campo y se crean fertilizantes y plaguicidas para lograr abundantes cosechas, especialmente en los países desarrollados. El DDT se erige como la panacea para la lucha contra las plagas que atacan a los cultivos y a los humanos.

Estaban dadas las condiciones para el escalamiento de los avances tecnológicos y científicos y del modelo imperante. Es en este contexto de posguerra que se inicia el uso sistemático de los medios de comunicación para fomentar el desarrollo en aquellas naciones que acababan de alcanzar su independencia y se convierten en objetivo de las políticas expansionistas de las grandes potencias mundiales en el terreno económico.

La Comunicación para el Desarrollo se origina en la teoría de la modernización(1) y, a partir de los años 50, ha jugado un rol fundamental en la comprensión, diseño y puesta en marcha de planes y programas de desarrollo.

Definición de Comunicación para el Desarrollo

En el Siglo XX surge la Comunicación para el Desarrollo (CpD) y se conceptúa en sus inicios como aquellas estrategias de comunicación utilizadas en los llamados países del Tercer Mundo, buscando vencer los obstáculos que no les permitían encaminarse al desarrollo económico y social. Cuando la comunicación está ligada al desarrollo, nos dice la peruana Rosa María Alfaro (1993), lo hace no solo como aporte auxiliar y metodológico, sino como objeto mismo de transformación de la sociedad, constituyéndose, por lo tanto, en medio y fin.

La idea central se apoyaba en que los medios de comunicación podrían generar cambios sociales que coadyuvarían a mejorar la calidad de vida de los pobladores. En tal sentido, los mensajes educativos en el campo de la nutrición, planificación familiar, salud, agricultura, fueron utilizados por los organismos de desarrollo, incorporando posteriormente otros temas como los ideológicos, culturales, de identidad, entre otros.

Cuando los organismos supranacionales como la ONU, el Banco Mundial, UNICEF, UNESCO, PNUD, FAO, centran su atención en los países del Tercer Mundo, con el fin de implementar planes de desarrollo, utilizan la CpD como una herramienta fundamental para la consecución de los objetivos propuestos, que buscan la mejora de las condiciones de vida de dichos países.

La importancia de la CpD como herramienta para el desarrollo se expresa cuando las Naciones Unidas deciden adoptar una definición a través de la Resolución 51/172 de la Asamblea General (1997), donde los países acuerdan que la CpD es aquella que “… destaca la necesidad de apoyar los sistemas de comunicación recíproca que propicien el diálogo y permitan que las comunidades se manifiesten, expresen sus aspiraciones e intereses y participen en las decisiones relacionadas con su desarrollo”.

A partir de esta definición, el concepto ha ido evolucionando y tomando diferentes caminos de tal forma que exprese de manera clara y diversa su papel en los procesos de desarrollo y las peculiaridades de su aplicación.

En el año 2006, el Banco Mundial reúne a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y The Communication Initiative (CI), en Roma, Italia, para llevar a cabo el Primer Congreso Mundial sobre Comunicación para el Desarrollo que busca probar, con evidencia basada en la experiencia, que la comunicación es un factor fundamental para enfrentar los retos más críticos que plantea el desarrollo.

En esa oportunidad se formula el llamado Consenso de Roma y se define la CpD como aquel “proceso social basado en el diálogo, que utiliza una amplia gama de instrumentos y métodos. Tiene que ver con la búsqueda de un cambio a distintos niveles, lo que incluye escuchar, crear confianza, compartir conocimientos y habilidades, establecer políticas, debatir y aprender, a fin de lograr un cambio sostenido y significativo. No se trata de relaciones públicas o comunicación empresarial”.

El Consenso de Roma, trabajado de manera colectiva y consensuada con representantes políticos, detalla la forma en que se puede utilizar la comunicación y los medios para impulsar de manera eficaz y más rápida los esfuerzos que buscan mejorar los indicadores de la pobreza tales como la educación, seguridad alimentaria, la nutrición y la salud. Asimismo, plantea que la comunicación es esencial para el desarrollo humano, social y económico y establece que el centro de la CpD es la participación y la apropiación de los medios por las comunidades, en el sentido de tomarlos y aplicarlos desde su propia realidad y perspectiva. Estos planteamientos fueron respaldados por abundante evidencia que reafirman el valor de la comunicación cuando se trata de impulsar el desarrollo.

Algunas experiencias presentadas en este Foro muestran el impacto de la CpD: a) Los foros con agricultores a través de radios rurales en la India, que tuvo como resultado el aumento de su productividad; b) Disminución significativa de las amputaciones genitales femeninas en Senegal;

c) Disminución de las infecciones respiratorias agudas en Camboya; d) En Tanzania, el uso de celulares y otras técnicas comunicativas por agricultores para informarse sobre los precios en el mercado se tradujo en un aumento significativo del precio que recibieron los agricultores por tonelada de arroz.

América Latina y la Comunicación para el Desarrollo

América Latina resulta pionera en la práctica antes que la teorización de la Comunicación para el Desarrollo (CpD). Se reportan dos iniciativas que tuvieron un papel protagónico y de gran impacto en los países donde se aplicaron y, además, caracterizaron el enfoque y carácter ideológico de la comunicación en América Latina. Se trata de las Radioescuelas de Colombia y las Radios Mineras de Bolivia.

Las Radioescuelas de Colombia

Las Radioescuelas surgen en Colombia en el año 1947 creadas por el sacerdote José Joaquín Salcedo. Las emisiones se realizan desde un apartado y pequeño municipio de Boyacá, que le dio el nombre a Radio Sutatenza, por la cual esta iniciativa fue ampliamente conocida. Su impacto social fue de gran alcance y favoreció la educación de 8 millones de campesinos que, además de alfabetizarse, adquirieron destrezas y habilidades en áreas vinculadas a su trabajo, mejorando su calidad de vida. En los años 80 desaparecen pero se considera que fue una de las industrias culturales de mayor impacto social en América Latina.

La Unesco incluyó las Radioescuelas en el Registro Regional del Programa de Memoria del Mundo de la Unesco, que “reconoce el valor patrimonial de la colección y su importancia para la concreción de una memoria mundial común” y recomendó que la colección forme parte del Registro Internacional de la Memoria, paso crucial para que sea considerado Patrimonio Documental de la Humanidad.

Este legado cultural se encuentra en el Banco de la República, en la biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, propietario de este acervo.

Las Radios Mineras de Bolivia

Bolivia es un país con una gran población originaria aymara y quechua donde la minería representa un rubro importante de su economía, especialmente en la década de los 40 y 50, donde surgieron los barones del Estaño, con gran poder económico y político, y época de grandes tensiones sociales y políticas.

En este contexto surgen las radios mineras organizadas por un grupo de mineros bolivianos quechua hablantes, que con su propio y escaso peculio logró una radio propia con el objetivo de darle voz al pueblo, adelantándose a la propuesta de Paulo Freire unos veinte años.

Sin ninguna experiencia en el oficio, optaron por micrófonos abiertos donde los mineros de los alrededores, dado su corto alcance, pudieron expresarse con libertad y sobre los temas que los preocupaban tanto en español como en quechua. La experiencia salió de los centros mineros donde operaban o de los sindicatos. Logró ingresar a las iglesias, escuelas, hogares. Se convirtió en la voz de los más vulnerables y la gente la llamó “la radio del pueblo”. Hacia fines de los 50 se había conformado la Red de Radios Populares con 33 emisoras según reporta Luis Ramiro Beltrán (2005).

La Red de emisoras se convierte en el espacio ganado por el pueblo y donde el pueblo se expresaba tanto en quechua como en español. La importancia de las Radios Mineras fue tal que el gobierno y los grupos de poder trataron de silenciarlas dada la libertad con la que planteaban la problemática de los mineros. Las comunidades aymaras rurales y urbanas, al decir de Raúl Zibechi (2008) “… se apropiaron de las radios y las usaron como medio para intercambiar mensajes entre los comuneros que vivían en El Alto, ciudad del departamento de La Paz, y quienes permanecieron en las áreas rurales. Más que mensajes, trasmitían estados de ánimo, emociones, vivencias que de ese modo se reproducían en sitios muy alejados”.

La radio fue el conducto a través del cual se organizó la resistencia contra los intentos de acallarlos. La radio permitió coordinar y promover acciones que causaron una de las rebeliones más importantes de la historia aymara. Fue un verdadero proceso de insurrección donde a través de la radio se coordinaba, alentaba y organizaba a la población para atender a los heridos, los actos de resistencia, las movilizaciones. Esta experiencia marcó un quiebre en el rol de los medios de comunicación dando paso a la comunicación alternativa. Actualmente no solo se utiliza la radio sino se ha escalado a la televisión. “Los medios comunitarios han fortalecido la cultura, la visión del mundo y las formas de vida de la población boliviana” (Zibechi, 2008).

Principales Modelos de Comunicación para el Desarrollo en América Latina

De acuerdo con Gumucio (2011) existen dos tipos de comunicación, una que surge de las teorías de la modernización y estrategias informativas practicadas por el gobierno de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y en las prácticas publicitarias de la gran industria de ese país. Otra, originada en las luchas sociales que se rebelaron ante los intentos colonialistas de los grupos de poder y las posturas dictatoriales de los gobiernos, especialmente en el Tercer Mundo, que se apoya en la teoría de la dependencia.

El modelo inspirado en la modernización promovió el escalamiento de mercados y el consumismo en sectores marginales de la población que antes no habían tenido acceso a los nuevos productos y servicios que mediante técnicas de persuasión y estrategias de información llegaron a todos por igual.

En este modelo basado en la modernización, la información y el conocimiento son factores primordiales del desarrollo. Las culturas nativas son caracterizadas como escollos para que las poblaciones del Tercer Mundo puedan salir de su situación de pobreza y alcanzar el desarrollo. Este modelo fue utilizado en las intervenciones de la cooperación técnica tanto norteamericana como europea.

En el Perú, el caso típico fue la introducción de especies híbridas o mejoradas del maíz y la papa, que alcanzaban grandes rendimientos pero con un paquete tecnológico que incluía fertilizantes y agro tóxicos que, una vez terminada la cooperación, era insostenible para la economía de los agricultores altoandinos. Eran productos grandes pero de poco sabor. Además, al cabo de los años los rendimientos fueron disminuyendo.

Los conocimientos ancestrales, las estrategias frente a los riesgos y la división del trabajo entre hombres y mujeres no fueron considerados en estas intervenciones, menos aún el papel de la mujer en la agricultura y manejo de las semillas. Más aún, se corrió el riesgo de perder la rica variabilidad genética y de especies de papas y maíces, que, gracias a la sabiduría de los agricultores y agricultoras altoandinos intervenidos, se conservaron y protegieron y ahora constituyen patrimonio nacional como recursos genéticos con gran potencial a futuro.

Por su parte, las experiencias apoyadas en la teoría de la dependencia están ligadas al movimiento social, la lucha política y a la identidad cultural. Es un modelo que busca el cambio social en forma colectiva, participativa y no individual. Según Gumucio (2011), la situación de pobreza de los países del Tercer Mundo tiene causas estructurales como la concentración de la tierra, la falta de libertades colectivas, el olvido y explotación de las culturas nativas e indígenas, la injusticia social, la desigualdad, y no la carencia de información y conocimientos.

Para uno de los modelos las personas eran sujetos individuales pasivos receptores de información y traspaso de conocimientos, y para el otro, las personas como colectividad, como parte de una comunidad con identidad propia, eran protagonistas de la comunicación, donde las personas y sus circunstancias están en el centro de la misma. En el primer caso la comunicación para la gente y en el último la comunicación desde la gente.

Ambos modelos han seguido desarrollándose y muchas veces confrontando enfoques desde la práctica y la teoría, y promoviendo debates enriquecedores hasta que en la década de los 90 surge la llamada comunicación para el cambio social, que al decir de Gumucio (2011) “aparece como un paradigma reformulado, que rescata y profundiza el camino recorrido por la comunicación para el desarrollo y por la comunicación participativa, mientras incorpora algunas nociones innovadoras y progresistas de los modelos de modernización”.

Comunicación alternativa

La comunicación alternativa, o también denominada popular, surge a partir de los movimientos sociales como el de París e Italia (1968) y en general en muchos lugares del mundo. Las luchas sociales de obreros, campesinos, mujeres, mineros, encontraron en la comunicación una forma de irrumpir en el espacio público, que estaba dominado por el Estado o los grupos de poder vinculados a la información pero vetado a los grupos vulnerables de la sociedad. Las radios populares emergen en sociedades reprimidas y cumplen un rol contestatario frente a la represión, el neocolonialismo y la concentración de la información.

La comunicación alternativa que surge frente a la situación de exclusión y marginación, aglutinados por su ideología, representó un desafío a los grandes poderes que utilizaron la represión para acallarla, como en el caso de las Radios Mineras de Bolivia.

Gumucio (2011) considera que no llega a ser un modelo y no tiene carácter institucional. Es mucho después que Downing (1984) intenta elaborar una teoría que respalde este fenómeno que se dio a lo largo y ancho del planeta pero desapareció rápidamente.

Es interesante notar que contaron con sus propios medios de comunicación, financiados por los propios interesados, dada la imposibilidad de acceder a los medios de la empresa privada o el Estado.

Cuando la Unesco publica el Informe de Sean McBride (1980) que visibiliza la alarmante situación de la comunicación e información en el mundo, donde unas pocas agencias de noticias norteamericanas controlaban la mayor parte de los flujos de información (Gumucio (2011) sin que hubiese un contrapeso que emergiera de las regiones política y económica inestables, el impacto fue mayúsculo, a tal punto que, ante la toma de acciones para revertir esta situación, los representantes de Estados Unidos e Inglaterra se retiran de la Unesco.

Los grupos que desarrollaron la comunicación alternativa se apropiaron del medio, esto es, de la gestión, el proceso de auto creación e incorporaron la participación de la comunidad y le dieron voz propia, a partir de sus propias necesidades y anhelos. Como lo expresa Gumucio (2011) la comunicación alternativa no era un medio sino un fin.

Comunicación para el cambio social

El Consorcio de la Comunicación para el Cambio Social CCS (2003) la define como “un proceso de diálogo y debate, basado en la tolerancia, el respeto, la equidad, la justicia social y la participación activa de todos”. Este nuevo paradigma se basa en el enfoque de derechos y en realidad ha estado siempre presente en los distintos enfoques y modelos comunicacionales.

Conceptualmente surge a partir de una reunión promovida por la Fundación Rockefeller en 1997, donde especialistas en comunicación y participación social analizan la importancia de la comunicación respecto a los cambios sociales que se avecinan con el advenimiento del nuevo siglo y como respuesta a las experiencias pasadas y los resultados alcanzados. Sin duda, las propuestas de Paulo Freire de los años 70 sobre los procesos de educación y la comunicación dialógica, están incorporados en la CCS, especialmente respecto a la participación, el proceso de acción-reflexión como motor para concienciar sobre la responsabilidad de informarse y actuar.

Este modelo es un proceso dialógico entre los actores sociales, tanto públicos como privados, vinculados por intereses comunes, para conocerse, definirse, saber quiénes son, a qué aspiran, qué necesitan y cómo pueden organizarse en forma colectiva para caminar juntos y lograr sus metas. Este proceso centra el foco en las relaciones equitativas que surgen en el proceso de activación social que es el que permite el cambio social.

La CCS es una forma de ver el mundo y de actuar. Las comunidades deben tomar conciencia de sí mismas, sus problemas, sus recursos y potencialidades a fin de elaborar escenarios posibles para diseñar estrategias para el cambio (Mendívil 2015).(2)

La CCS ha sido crítica del modelo CpD, por ser un modelo institucional, vertical, diseñado previamente y replicable; sin embargo, rescata su interés por proponer que la comunicación es fundamental para conducir al desarrollo a poblaciones vulnerables, beneficiar y fortalecer el diálogo entre los promotores y los sujetos del desarrollo, aumentar la participación ciudadana y proponer la sostenibilidad.

La CCS no define previamente ni el medio, ni los mensajes ni las técnicas, pues supone que es a partir del proceso mismo dentro de la comunidad, de donde van a proponerse estos elementos y estrategias comunicacionales. Es por tal razón que en este modelo el proceso es más importante que el producto, como en el caso de la comunicación alternativa o popular. Los comunicadores resultan los actores sociales claves que son los que promueven, ejecutan y dan vida a la comunicación, generando un cambio social que se sostiene en el tiempo y se replica con los aprendizajes y vivencias surgidas en el calor de la práctica.

Conclusiones

En el presente trabajo hemos revisado la información sobre el contexto donde se genera la comunicación vinculada al desarrollo y los diferentes modelos y experiencias que han dejado una huella importante y que constituyen un valioso legado para los nuevos enfoques de desarrollo.

De este somero análisis queda claro que la comunicación es parte esencial del ser humano y un elemento fundamental en las relaciones de poder, entre los gobernados y gobernantes; entre pares, entre diferentes sectores de la ciudadanía. Por el contrario, la pobreza no es condición del ser humano, no es natural, al decir de Nelson Mandela, y puede ser superada y revertida para encaminarse a un modo de vida sostenible, justo, saludable, humano.

Cuando las propuestas de desarrollo para los países del Tercer Mundo decidieron usar la comunicación como una herramienta dinamizadora del mismo, abrieron el camino al surgimiento de diferentes enfoques y modelos que posibilitaron la generación de un legado de experiencias que constituye un repositorio indispensable para las nuevas estrategias y acciones de desarrollo.

Por su parte, las luchas sociales de corte social, político o reivindicativo también fueron semilleros de experiencias de gran impacto que jugaron un papel fundamental en cambios trascendentes en su momento y que constituyen hitos en el desarrollo de la comunicación como elemento dinamizador de transformaciones sociales, con peculiaridades que les dan su carácter innovador.

La comunicación como herramienta para el desarrollo pasó de ser un medio para luego convertirse en un fin. Pasó de un modelo en que el receptor era un sujeto pasivo, a convertir al individuo y la comunidad en el centro de la misma, y un actor principal. Se pasó de un proceso de comunicación bien planificado y estandarizado, a un proceso surgido de la reflexión de las comunidades, donde lo importante no eran las formas, ni los medios, ni dónde o cómo se ejecutaba el proceso de comunicación, lo importante era el proceso mismo, donde la participación y el intercambio de saberes era esencial, y no provenía de los desarrolladores sino de las comunidades involucradas en las acciones del desarrollo.

Pasamos de la búsqueda de la modernización al estilo del norte al desarrollo basado en derechos, en la participación activa de todos los actores y en el diálogo y la construcción desde la realidad de las comunidades y los individuos y no desde la mente de los expertos.

Sin duda, cualquier intento de superar la pobreza y encaminar al desarrollo sostenible, necesariamente debe considerar una estrategia de comunicación desde las comunidades y las personas para lograr cambios y transformaciones sostenibles.

Referencias

Bula, J. I. (1994). John Rawls y la Teoría de la Modernización. Ponencia presentada en el Primer Simposio Nacional de Profesores de Ciencias Económicas, Medellín, agosto 4-6.

Alfaro, R. M. (1993). Una Comunicación para otro Desarrollo. Calandria, Lima, 1993, Págs. 27-39.

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Congreso Mundial sobre Comunicación para el Desarrollo (2006). Consenso de Roma (2006) http://www.comminit.com/node/196336. The Communication Iniciative Networking. Consultado el 15/05/19.

The Communication Iniciative Networking. Resumen de las discusiones del Consenso de Roma. http://www. comminit.com/node/196336. Consultado: 16/05/19.

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Las Radios Mineras en Bolivia. https://tucomunidadinfo. wordpress.com/2011/07/21/las-radios-mineras-de-bolivia-primeras-radios-de-pueblo. Consultado el 16/05/19.

Beltrán, L. R. (2005). La Comunicación para el desarrollo en Latinoamérica: un Recuento de Medio Siglo, Buenos Aires, 2005, p. 6.

Albornoz, M. B. y Cerbino, M. (compiladores) (2008). Los Movimientos Sociales como sujetos de la Comunicación. Comunicación, cultura y política, FLACSO, Ecuador, 2008, p. 105.

Gumucio-Dagron, A. (2011). Comunicación para el Cambio Social: Clave del Desarrollo Participativo. Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2011.

Mendivil Calderón, J. et al. (2015). El papel de la Comunicación para el cambio social: Empoderamiento y Participación en Contextos de Violencia. Revista Encuentros, Universidad Autónoma del Caribe, 13 (1), pp. 11-23.

Notas

1   Jorge Iván Bula Escobar (1994), en su libro John Rawls y la Teoría de la Modernización, dice que ésta, “en tanto proceso evolucionista de las sociedades humanas, se basa en lo que algunos autores llaman evolucionismo social [Tipps 1976, Hulme y Turner 1990] o darwinismo social [Huntington 1976, Mazrui 1968], concepto que se insinúa, ya en los siglos dieciocho y diecinueve, en los trabajos de Kant y Hegel [Smart 1991, 17]”.

2   Consorcio surge en 1997 a raíz de la reunión convocada por la Fundación Rockefeller. Es una red que aglutina comunicadores, investigadores y académicos que han acordado como misión “incrementar la capacidad de usar la comunicación para el cambio social entre los especialistas de la comunicación, los trabajadores del desarrollo, las agencias de cooperación, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de aquellos que han sido excluidos durante mucho tiempo”. El Consorcio es un catalizador de innovaciones en comunicación, se basa en principios que incluyen voz y participación para todos; equidad en el acceso a contenidos, medios y canales de comunicación; justicia y tolerancia. Es un reservorio de conocimientos, aprendizajes, investigaciones y experiencias exitosas de comunicación. Fuente: Folleto informativo del Consorcio de Comunicación para el Cambio Social.

*Cecilia Mendiola Vargas

Socióloga y Comunicadora, especialista en educación y comunicación ambiental. Fue consultora de FAO, la GIZ, COSUDE, USAID; Cooperación Holandesa en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela.

Correo electrónico: cmendiolavargas@gmail.com

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